Hoy me atrevo a hacer algo tan diferente como atrevido dentro de mi propio estilo. Con lo miedosa que suelo ser, esto ha superado mis expectativas. Os dejo tres "microrrelatos" para acompañar las fotos que he retocado.
Creedme si os digo que me ha costado, que los disfruteis!!
Aún quedaba una pizca de luz en el atardecer, cuando descubrí medio en penumbras una casa colgada.
Una voz en mi interior me decía: "por aquí no... por aquí no..."
Recelosa, observé el camino y sin ánimo de aventurarme, volví a fijarme en la casa... por poco que me detuve, creí ver luz emanando de la farola con una clara intención... sólo iluminaba la casa colgante.
Y de su interior no era capaz de percibir ni un leve movimiento...
Ignoro el tiempo que estuve allí, ignoro si me autogestioné, ignoro... simplemente me llegó una voz susurrante, que juraría que no era la mía... y que con insistencia me repetía "vuela...vuela antes de que te encuentre... o jamás saldrás de ahí...".
Se le había desdibujado las huellas de las ventanas... el pájaro que asomaba todos los días por ella ya no estaba... su canto aún se oía y sin embargo, ya no se veía... ¿había volado?... ya no estaba el pájaro en su ventana... ya no había ventana... poco a poco... la casa se iba borrando... sin pájaro... sin ventana... y dentro de poco... sin casa... ya no habrá nada.
El árbol parecía treparle... en la estrechez de su dominio la ahogaba, la asfixiaba... la casa no podía respierar... y en su interior ya ningún pájaro podía anidar...
Siguió trepando... rama a rama... hoja tras hoja... y al final, la casa pereció entre las sombras... ni el viento pudo mecerla por última vez... ni el sol pudo acariciarla más.


