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domingo, 2 de octubre de 2016

Mil maneras de morir: El último susurro.


El júbilo se apoderó de su cuerpo... algo había conseguido entrar en su mente. Ahora sentía que buscaban ese rincón en el que ella se había resguardado del mundo, a esperar en medio de la confusión, en el que todo lo conocido había tocado su fin y comenzaba a despertar algo nuevo a lo que se veía obligada a hacer frente... y a tientas,  intentó buscar algo que fuera familiar sobre lo que sostenerse e iniciar ese inevitable camino...

Mientras, era capaz de percibir una llamada entre susurros que evitaba que aquella intrusión la asustara.

No cabía duda. Aunque sentía una presencia agradable en su interior, no lograba ver con claridad qué es lo que la llamaba a salir a la luz... a romper esa extraña frontera que había construido entre el mundo del que era tan dependiente y su mundo en el que siempre se sintió a salvo... 

Esa extrañeza que sentía ante la confusión del momento que se le escapaba, la iba debilitando poco a poco e iba consumiendo su energía... sentía que se transformaba hacia algo más grande, pero apenas lo entendía... sabía que aquello era inevitable...

- Doctor, el momento ha llegado. La paciente ha fallecido. Hora exacta, las diez y doce de la mañana -dijo la enfermera, mientras se recomponía para la avalancha de familiares expectantes a la que tenía que hacer frente al salir de la habitación.

Texto presentado al concurso "Mil maneras de morir"
organizado por El Círculo de Escritores.

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lunes, 16 de noviembre de 2015

Flamma el Barbo.


Flamma había tenido una mala borrachera y se había peleado con su oficial superior, lo que le había costado su sentencia a la arena. Habían pasado tres días desde entonces y allí estaba, en medio del anfiteatro ataviado como un secutor, con una espada y un escudo frente a un retiario, que aunque no llevaba armadura, tenía una red y un tridente que parecía manejar con destreza. Tal era la confianza de este último, que caminaba con soberbia, provocándole para que se acercara y trincharle como a un cerdo.

Flamma estaba condenado a muerte y lo sabía, así que dejó caer su espada y su escudo y se sentó en la arena para que el retiario acabara con él y fastidiar el espectáculo. Lo había dado todo por Roma y un mal momento le había dejado desamparado, borrando los años de luchas por tierras de Hispania.

La gente lo abucheaba por no ofrecerles el espectáculo prometido. Llevaban muchos días esperando a que las grandes puertas del anfiteatro se abrieran para poder contemplar con sus propios ojos aquella atracción que se había puesto tan de moda en los últimos tiempos.

Se cerraban las últimas apuestas en las que muchos de los espectadores, ebrios de vino, se jugaban sus últimos sestercios. Pero aquello más que ser un espectáculo garantizado, se había convertido en una tediosa decepción…

Y unos gritaban: “¡Qué lo azoten hasta la muerte!”.

Otros decían: “¡No! ¡Que se lo echen a los leones, a ver como corre el muy gallina!”.

Y otras voces pedían: “¡Que lo quemen en la pira de los Dioses como sacrificio!”.

Al cabo de un rato en el que Flamma seguía sentado en la arena esperando su condena, a pesar de que los centuriones lo pinchaban con las lanzas para que se moviera, alguien de entre el público gritó el sobrenombre por el que era más conocido:

- “¡Barbo! ¡Arriba Barbo! ¡Lucha por tu vida!”.

Y Flamma reconoció la voz de uno de sus compañeros en armas. Lo buscó con ansiedad entre la muchedumbre de las gradas y allí andaban casi todos los de su regimiento, indignados ante el panorama. Y al momento sintió renovado su coraje. Recogió su espada y el escudo y gritó:

-“¡Está bien, lo haré lo mejor que pueda en honor al regimiento!”.

Entonces el retiario se dirigió hacia Flamma mientras hacía tentativas de lanzamiento con su red para enrollarla entre las piernas del contrincante, pero al no conseguirlo, optó en el último momento por lanzársela a la cara. Flamma la esquivó y vio la oportunidad de lanzarse contra el retiario y arrebatarle la lanza empujándola varios metros fuera de su alcance. Ahora sin ella, consiguió acercarse más y lo enganchó de la túnica, logrando que perdiera el equilibrio y lo tiró al suelo, donde le hincó la espada, atravesándole el cuello y finalizando así el espectáculo de muerte.

Las gradas quedaron en silencio varios minutos hasta que uno de los del regimiento gritó:

-“¡El Barbo ha matado al pescador!” y esto cosechó las carcajadas de la muchedumbre por la inesperada paradoja. Comenzaron a simpatizar con Flamma y empezaron a pedir clemencia por él. Por todas las gradas se iban levantando los pulgares arriba y aclamando “¡Viva Flamma el Barbo! ¡Viva!”. Y en ese momento Flamma supo que su vida había cambiado. Se había convertido en un gladiador.

Texto presentado a 
concurso Gladiadores 
organizado por 

NOTA: Inspirado en la historia de Flamma, un esclavo de origen sirio, que murió a la edad de treinta años, tras haber luchado treinta y cuatro veces. Le fue entregado el rudis (espada de madera que simbolizaba su libertad) cuatro veces, pero siempre lo rechazó y optó por seguir peleando en la arena. 

jueves, 29 de octubre de 2015

El cuarto oscuro.


- Mamá, ¿estás ahí?...

No hay respuesta... y al cabo de unos minutos se oye de nuevo:

Mamá, ¿estás ahí?...

No hay respuesta... y al cabo de unos minutos se oye un golpe seco... algo se arrastra,,,

La luz de la habitación parpadea y en tan sólo un breve segundo veo el cuerpo del pequeño Pablo levitando en medio del cuarto...

Mamá, ¿estás ahí?...

No hay respuesta... y al cabo de unos minutos una mano pequeña y fría me agarra  y tira de mí...

La luz de la habitación vuelve a parpadear y veo a Pablo de pie junto a mi... con la mirada perdida y el rostro pálido...

Mamá, ¿estás ahí?...

Un sudor frío recorre mi espalda, la piel está erizada... sólo se me ocurre cerrar los ojos e intentar salir de ahí... pero no soy capaz de caminar... tengo frió, mucho frío…

- Bien Lourdes, hoy estás más comunicativa. Hemos avanzado mucho desde la última sesión.

El Doctor se gira y le pide a la enfermera que me devuelva a mi habitación.

Ya llevo más de dos años ingresada y el Doctor dice que escribir lo que veo me ayudará… pero ahora vuelvo a tener frío… mucho frío…


Microrrelato presentado 
al concurso de 


miércoles, 30 de septiembre de 2015

Aniselda

ANISELDAVERSIÓN PARA CONCURSO DE MICROTERROR IV.

Al comienzo de las eras, en los bosques de la Huesera, se cuenta la historia de la joven Aniselda, cuyo futuro se vió truncado en una fatídica noche en la que se rebelaron los habitantes del pueblo contra su Señor, terminando en una sangrienta carnicería donde sólo sobrevivió Aniselda, que quedó atrapada entre los muertos, a la espera de que algún día volviera de su injusta condena, tras negarse a pactar con una fuerza sobrenatural para que su linaje fuera quien guiara el futuro de aquel pueblo…

- ¡No!, ¡no saldrá de mí linaje alguno... jamás encontraría consuelo a lo que me has quitado!... –gritaba.

Y siendo incorrupta, la joven quedó atrapada en la oscuridad…

Desde entonces, corre un viento frío en la Huesera... Se dice que es el corazón helado de Aniselda, que murió velando a sus muertos... Y en las noches de todos los santos, vaga tirando de una larga cadena de la que dicen que cada eslabón pertenece al alma de los que allí se condenaron… y como alma en pena, sale para recorrer los hogares del pueblo en busca de esa grieta del tiempo que haga volver a todos los muertos que en aquella batalla perecieron.

Versión reducida 
para concurso 
de 

NOTA: Si te gustó la versión corta, quizá te animes a leer la extendida... 

ANISELDA: VERSIÓN EXTENDIDA.


Hubo un tiempo en el que la costumbre de contar historias o leyendas alrededor de un único fuego en el hogar, acercaba a padres e hijos en las noches donde el duro invierno apretaba y se cernía contra la carne atravesando hasta los huesos.

Aquella noche, la vieja Marga anunciaba una de sus historias. Tenía fama de asustar a los más jóvenes, ya que solía dar viveza a sus narraciones haciendo voces siniestras como si se apoderaran de aquella voz cansada por los años que ya sumaba. Algunos, la creían solo una pobre loca que había perdido su buen juicio y quizá por eso, sus persistentes historias con vocación apocalíptica siempre medraban en aquellos novatos que le prestaban oídos. 

La lumbre ya crepitaba cuando la vieja Marga al fin, dio comienzo a su historia...

Al comienzo de las eras, en los bosques de la Huesera, donde jóvenes y viejos murieron en la batalla que le da su nombre y donde nadie recuerda la fundación del linaje más antiguo de esta aldea, se cuenta la historia de la joven Aniselda...


La historia cuenta que hubo una gran batalla en la que se rebelaron los habitantes del pueblo contra su Señor y cómo éste los diezmó en una sangrienta carnicería... salvo a la joven Aniselda, cuya madre, viendo el horror que se cernía sobre ellos, ayudó a su hija a escapar a los bosques... y tras una noche angustiosa para la joven, que no conocía más mundo que el hogar donde se había criado, retornó al pueblo y pudo ver con sus propios ojos el resultado de aquella rebelión... pues sobre el suelo calcinado yacían todos los cuerpos inertes de aquellos vecinos con los que había ido creciendo... todos habían perecido.


Y la pobre joven sintió en su pecho un dolor agónico que parecía nacerle en las entrañas del alma y desconsolada buscó entre lágrimas el rostro de su madre. A medida que veía la fiereza de las atrocidades que la lucha había hecho, derramando tanta sangre sobre la tierra, su pena no se contuvo más y una fuerza oscura la animó a abrir su corazón al mundo... sólo para sacar su alma... un alma en pena que ennegrecía el ánimo de quienes la escuchaban... pues no encontraba consuelo a todo lo que el hombre le había arrancado en su corto tiempo...

"A una noche tan sólo -se lamentaba Aniselda- he estado bajo el cobijo de una madre angustiada por mi mañana... a una noche tan sólo apagaban mis quejas sobre la dureza de mis días, los suaves besos que con sus labios me calmaban... a una noche tan sólo soñaba con consumir el mundo en mis ansias de vivirlo y hacerlo como un dulce fruto que con mis manos desnudas lo tomaba y transformaba en un exquisito bálsamo con el que curar las huellas que la vida le dejaba como heridas por los años de su frágil cuerpo que poco a poco se apagaba... tan sólo a una noche, abrazaba los lazos de sangre que me unían al mundo desde que mi alma cobró conciencia de la vida que se le daba... sólo una noche... y mi mundo se ha quebrado para siempre en un llanto que me ahoga y me consume al mismo tiempo... pero ¿cómo pararlo?... ¿cómo arrancar de mí esos momentos que se me ciñen al alma ennegreciéndola tanto que se me pierde a la locura?... ¿cómo sacar de mí todo ese sentimiento maldito?... No hace mucho que mi alma se preguntaba por esos minutos perdidos en el tiempo en los que tomar decisiones se convertía en eternos momentos de incertidumbre... por esos momentos vividos en el tiempo cuya inocencia me hacían soñar... por esas experiencias alegres de la vida que se fundieron en el olvido hasta lo que mi mente logró alcanzar... y ahora ya no queda nada..."

Algo se agitaba entre las sombras que envolvía tanta atrocidad y atraído por el llanto y la pena de la joven Aniselda, se lanzó entre agónicos susurros que se asemejaban a voces lejanas traídas por el viento y así le dijeron... "Aniselda... Aniselda... bajo este manto de carne y huesos que aquí se ha extendido con el baño de tanta sangre comenzará a labrarse la historia... Aniselda... serás la primera de tu estirpe... y tú serás el nuevo comienzo de un linaje que dará sabiduría a este mundo, pues pronto comenzarán nuevos cambios para el hombre... y aunque esta ha sido una batalla perdida, no será el fin." 



La voz desfallecía cuando la joven se aferraba aún a lo que la vida le había arrancado y con la voz quebrada por el dolor y mirando al cielo, gritó con furia desmedida... "¿Quién sois para volcar en mi las esperanzas de este pueblo que ha sido reprimido?... ¿Qué puedo hacer yo si esta rebelión fracasó?... ¿Bajo que manto de Historia cubriré los rostros de las almas sesgadas en esta batalla?... ¡Oh Señor!... ¡el cielo se me abre para brindarme gloria cuando aquí yacen los muertos a quienes les pertenece esa historia!... ¡mi alma se aprieta contra el negro viento que arrastra la condena de todas estas almas hoy perdidas y aun así, no soy capaz de aligerar mi pena por este mundo!... y mientras, me brindáis una gloria mancillada por el derramamiento de la sangre de los míos... ¿Qué gloria puede nacer conmigo cuando mi miedo me llevó a ocultarme en el bosque?... No, no es a mí a quien corresponde iniciar una estirpe... Si mi vida y mi tiempo se funden en una misma cosa, prefiero quedarme condenada eternamente junto a estas almas mutiladas que no pudieron consumir sus vidas porque manos viles y atroces las arrollaron en esta injusta condena... ¿o acaso había gloria en los abusos que nuestro Señor hacía en nombre de la gracia de Dios?... Nuestro vasallaje se ha roto, sí... pero hemos pagado un alto precio por ello"



El susurro cayó largo rato a lo que la niña le decía y conmovido por sus palabras se alzó con más brío para derramar sus pensamientos sobre el mundo... "¡Ingrata!... ¿acaso crees que sabes lo que yo he perdido?... esas almas estarán perdidas en el olvido tan eternamente que vagarán buscando un hueco de mis entrañas para volver a colarse de nuevo en la fragilidad de la vida... y mi experiencia me dice que muy pocas alzarán su vuelo para redimirse... las que no lo consigan sólo buscarán la venganza sobre las demás almas con vida... ¿por qué crees que sobreviste tu niña?... ¡tu honesta virtud hará crecer en los corazones de los hombres el germen de tiempos mejores!... Estos cuerpos inertes que hoy perecieron bajo el yugo de hombres desalmados encontraron el camino que sus actos les condenaron... y aunque aquí perecieron hombre, mujeres y niños, de ellos ha de nacer el germen de un nuevo futuro en el que tu linaje los conduzca con sabiduría..."

Y la joven, se negó a abrazar el futuro que la aguardaba y así gritó: ¡No!, ¡no saldrá de mí linaje alguno... jamás encontraría consuelo a lo que me has quitado!... ¡devuélveme lo que te llevaste!... si esas vidas te importan... retórnalas y que sea la vejez quien se las lleve, no la sangre bajo el frío acero de la espada que inclemente sesgó sus vidas y sus almas en estos frágiles cuerpos que se extienden hoy aquí, en esta tierra que durante largos años fue el hogar que amábamos... "


Finalmente, la joven cayó en silencio sobre la tierra mancillada de sangre y tras un breve momento, al fin dijo... "¿En qué mundo quieres que sobreviva? ¿en aquél en el que perdemos a los que amamos y conservamos sólo lo que nos dejaron?... no...no puedo hacerlo... Jamás pedí sobrevivir largo tiempo... tan sólo conservarlo y vivirlo junto a quienes me han ido acompañando en mi camino... hoy me arrebataste el único lazo que me ataba a este mundo y con ello, me lo quitaste todo... sólo veo locura... ahora sólo deseo quedarme rezagada entre los recuerdos de todos los que aquí murieron, porque el día en que regresen, yo estaré aquí esperando, para recordarles este tiempo que han vivido... "


Aniselda buscó la voz agónica que escuchaba y descubrió un despliegue de sombras negras que pronto se cerniría sobre ella. Inmovilizada, poco a poco fue consumida entre aquella negrura mientras sus ojos iban oscureciéndose hasta que un fino hilo helado se le escapó de los labios desapareciendo al fin entre tinieblas.


Y desde entonces, en la Huesera por esas mismas fechas, corre un viento frío que hiela hasta el alma... Se dice que es el corazón helado de aquella niña que murió velando a sus muertos... Y hay quien cuenta que en la víspera de la noche de todos los santos, Aniselda vaga por la Huesera tirando de una larga cadena de la que dicen que cada eslabón pertenece al alma de los que allí se condenaron y que como alma en pena sale para recorrer los hogares del pueblo en busca de esa grieta del tiempo que haga volver a todos los muertos que en aquella batalla perecieron.




FIN

viernes, 31 de julio de 2015

Alzheimer


Llegaba el momento, Isabel abrazaba las fotografías de su familia y pensaba con añoranza en su vida. El diagnóstico de alzheimer no dejaba duda. Pronto todo sería papel pintado cuyo aroma habría perdido esa esencia que lo dotaba de sentido. La vida le había dado mucho y ahora se cobraba con alevosía esa parte que tanto le era querida, pues en poco tiempo se olvidaría de su familia, de su hogar y de quién era ella misma.

Había creado un mundo, su mundo y ahora ni siquiera sería consciente de cómo, todo recuerdo y toda memoria de su paso, quedaría menguado en los confines de una fría habitación donde ni las paredes le recordarían lo bueno que había vivido. Su casa dejaría de ser su hogar para convertirse poco a poco en el claustro de su propia mente, que a oscuras, jamás volvería a ver luz...

¿Qué mal hizo? ¿En qué momento pudo aparecer? y lo peor de todo... ¿por qué?

Cada vez que lo pensaba, no hallaba respuesta a nada. Simplemente, la vida le quitaba su esencia, cuanto era, hasta ser simplemente un cuerpo desvalido y disfuncional donde nada tendría ninguno sentido, esperando sólo a ser consumida por un tiempo que se le escapaba a toda previsión...

A su lado, las manos de su marido la hacían volver de nuevo mientras su voz le decía: "aunque tú no sepas quien soy yo, yo sí sabré quien eres tú".



lunes, 29 de junio de 2015

Tiempo


Mudaba el tiempo bajo el mojado cielo que descargaba su furia sobre la tierra viva, abriéndose sobre el mundo como una onda de sueños que explora la cubierta donde se posa, y mientras, el manto de la ceguera volvía a cubrirlo todo.


Las agujas del reloj daban el siguiente paso en su camino y todo seguía en apariencia igual... las aves migraban, las flores se abrían, las semillas crecían...

- ¿Todo igual?
- No.

El tiempo ya empezó muchas veces. Ya creció aligerando su carga y depositándola sobre cada uno, haciéndo que se lleve a cuestas desde el mismo instante en el que cada uno abre sus ojos al mundo. Es tal su dominio que no se comparte en modo alguno, convirtiéndose en una carga intransferible que a veces pesa pero otras se aligera tanto que se llega a olvidar...

El hombre camina errante, perdido y creyéndose sólo... ¿cuántas veces ha pasado ya?


Somos ese tiempo... inconsciente, abreviado, que seguirá resistiéndose a la consciencia de haber existido antes... Y seguiremos plantando tiempo sobre el tiempo mojado de unas existencias que van marchitando poco a poco el campo de la tierra en la que habitan cada vez que se abren al mundo envasadas en algo distinto.



domingo, 24 de mayo de 2015

Insomnio


La noche llega cargada de insomnio... el aliento se hace gélido y el tiempo parece aletargarse... el subconsciente se vuelve tenaz con una sóla idea: alguien respira justo detrás... y lo peor es que no veo a nadie... pero... ¡espera!... ¡algo se movió!... una sombra ha crecido... mi piel no miente... algo me tocó...

Mi mente lucha por conseguir dominar un cuerpo que se ha quedado inmovilizado... no responde... siento reseca la garganta y los ojos se abren cada vez más... el aire me envuelve... ¡no!¡no es el aire!... algo me volvió a tocar...

¡¡Maldito insomnio!!

Este texto ha sido elaborado 
para el concurso de
cuyo tema es un 

martes, 28 de abril de 2015

La estrella del abuelo


Como todas las noches desde hacía ya un año, Juan solía acostarse junto a Ted, el oso blandito y peludín que su abuelo Paco le regaló en su primer cumpleaños, pero de aquello ya habían pasado siete primaveras y aún le recordaba a esas historias fantásticas de viajes espaciales sin límites, donde le perdía la imaginación construyendo un cielo sin fin, abarrotado de estrellas aladas que jugaban a pillarse entre ellas y en ocasiones al escondite entre las nubes.

Solía acurrucarse a un lado de la cama mientras el abuelo le contaba esas historias y cuando ya le creía dormido y se marchaba, Juan salía de la cama a escondidas para mirar tras el cristal de la ventana de su cuarto.

Pero aquella noche el abuelo le faltó. Le habían dicho que había viajado al espacio y que algún día le vería allí. Así que Juan, esperó a que las estrellas lucieran en el cielo a través de la ventana de su cuarto aquella noche y le hizo feliz ver una estrella fugaz. Se imaginó que era el abuelo en un cohete que también jugaba entre las estrellas, con su gorro a lo Indiana Jones sorteando agujeros negros y brincando de mundo en mundo entre las galaxias, peleando con dragones de colas de fuego que arrojaban luces de colores formando nuevas estrellas que danzaban bailando al son de su melodía preferida. Le reconfortaba pensar que lo pasaba bien allí arriba y aquella noche soñó que volaba como el supermán de los cómics para jugar con su querido abuelo y cerró los ojos pensando "hoy viviremos nuestra propia aventura abuelo, será nuestro sueño".

Este texto ha sido elaborado 
para el concurso
propuesto en Juegos Literarios 

domingo, 26 de abril de 2015

El hombre cohete


Jonatán volvía del instituto en patinete como todos los días. Le divertía el riesgo de agarrarse a la parte trasera de cualquier vehículo en marcha que cogiera dirección a su casa y lo había convertido en una moda entre sus amigos, quienes competían por ver quien conseguía ir agarrado más tiempo y grabarlo para colgarlo en la red.

Aquella mañana había cogido del cajón una pequeña cámara de seguridad del supermercado del que su padre era encargado y le enganchó una cinta negra que pegó en el casco y empezó a grabarse. Esta vez quiso simular ser un cohete que se dirigía a la luna. Sabía que si conseguía grabarlo sin que le pillara la policía, conseguiría más popularidad y audiencia en su canal de YouTube. 

Se colocó en la esquina de siempre a la espera de su oportunidad y ahí venía. Era una furgoneta con las ventanillas traseras tintadas de blanco y un eslogan que decía "Traslados pequeños y grandes. Juan e hijos". Era perfecta. 

Durante la primera calle todo iba como la seda. La furgoneta seguía la avenida principal de la Alameda y no parecía que hubiese mucho tráfico. Se sentía contento y feliz. Sabía que lo lograría. La furgoneta debía de ir a unos 40 y aún seguía enganchado a ella. La adrenalina le estaba volviendo más eufórico y se envalentonó hasta el punto de gritar agarrado con una sola mano: "¡Soy el cohete Saturno con destino a la luna!"... la emoción lo embargaba tanto, que no se percató del giro del coche y perdió el equilibrio, empotrándose contra los contenedores ecológicos que el Ayuntamiento había colocado justo en la esquina con la calle Pintor Bautista. 

El estruendo del golpe hizo que los transeúntes miraran para ver de donde procedía. Y allí estaba él, el Jonatán, todo arrugado y hecho una bola entre un montón de basura, con el casco partido y la cámara rota... "¡Joder, con lo bien que iba...!" 

Este microrrelato ha sido presentado 
al concurso "El hombre cohete" 

martes, 24 de marzo de 2015

Los enanitos de Blancanieves.


Erase una vez, en una tierra no muy lejana, donde los caballeros trinchan molinos de viento en las mesetas más castizas, habitaban siete enanitos acostumbrados al trabajo en el campo solariego y tan cucos eran ellos, que hasta cantando le pedían al cielo por sus cosechas, creyendo que con eso el cielo se iluminaría y caerían gotas de agua como monedas de euro en mitad de aquella sequía...

Tal era la osadía de estos siete enanos, que quisieron buscarse un mecenas que les hiciera pago por adelantado de lo que aun no habían cultivado y así, Sabio empezó a pensar como usarían tal inversión en estas tierras tan secas mientras que Gruñón disentía y se negaba a cambiar de rutina. Para disimular la tensión, Tímido cantaba enrojecido a lo bajito mientras Mocoso estornudaba tan fuerte que esparcía las semillas sobre la tierra al tiempo que Mudito los observaba tiernamente mientras que Bonachón no paraba de reírse de aquel “desastre” bueno y Dormilón, que había dejado su azada, ya se echaba la acostumbrada siesta.

Y llegó en una mañana el ansiado mecenas en forma de Blancanieves, que les prometió muchos y muy buenos remedios y les hizo creer que cuidaría de todos ellos, así que los enanitos se lo creyeron y en sus vidas la metieron… y pobre de ellos, que esta Blancanieves tan engatusados los tenía, que en realidad no veían que la popularidad que había alcanzado la cambiaría sin pretenderlo, pues a oídos de su madrastra llegó la noticia de donde vivía… ¡en mitad del campo nada menos! y como la envidia corroe el corazón, quiso hechizarla haciéndole comer una manzana maldita que Blancanieves degustó como manjar de reyes en su paraíso meseteño, más la pobre quedó condenada de por vida a un cambio radical de imagen, pues algo raro pasó con el sortilegio de la bruja de su madrasta, que no hubo nunca un príncipe azul que sintiera ganas ni tentación de besar a tan gentil dama que terminó dejando en paro a los enanitos por su desgracia y todos quedaron inmortalizados en ninots de fallas valencianas del disgusto que se llevaron.

Y colorín colorado, este cuento fue olvidado.


NOTA: Basado en el Cuento Clásico de Blancanieves y los Siete Enanitos, pero inspirado en los ninots de una falla del barrio de Ayora de Valencia del 2015 que además os traigo en fotografías más abajo. 

Este texto ha sido elaborado 
para el concurso de 
cuyo motivo es 






miércoles, 4 de marzo de 2015

Entre los mundos


Las voces del silencio retumban "¡Ya llega!"... El silencio se hace espeso y la noche los alumbra... "¡Ya llega!" anuncian... y se abrió una puerta dimensional, donde las sombras se colaron a capricho, apareciéndose entre nieblas durante la noche más larga del año… y cubriendo de tinieblas el mundo al que entraron… su camino les había traído a la Tierra.

Y fue allí, que las sombras descubrieron la vida de una especie distinta. Una a la que se llamaba Humanos y que las sombras les percibían como seres inconscientes de todo lo que les rodeaba, viéndoles como entes grises, angustiados por conseguir riquezas materiales… y quisieron atraparlos…

Las sombras crecieron y se hicieron fuertes en la Tierra a medida que las entidades grises se iban ahogando entre las tinieblas que las sombras esparcían, sin darse cuenta de que poco a poco iban pereciendo y sucumbiendo a aquel nuevo poder dimensional.

Todo iba quedando a oscuras. El silencio se hizo espeso. Otro reino había perecido bajo sus fauces, desolando todo y dejando sólo pena y angustia en aquellos Humanos que iban dejando con vida, para que enseñaran a su descendencia la Historia de las Sombras. 

Desde entonces se estudia...

Este segundo relato ha sido elaborado para 
el concurso de El Círculo de Escritores,
cuyo tema es Fantasía.
El primer relato, lo podéis leer AQUI.

Lo más: Superélficas 2000.


“Y cuando mejor se estaba en la oscuridad… ¡llegó la Luz!... y ¡lo destrozó todo a su paso!.. ¡arrancando los colores, dando forma a toda criatura viviente!... con sus rayos hipnóticos… ¡empezó a atraer a todo el mundo!… hombres, mujeres y niños se sintieron atraídos por esa sensación de calidez que les bañaba la piel, que les hacía seguirla inconscientemente, que les hacía sentirse… ¡vivos!... y como mosquitos todos iban cayendo… arrastrados a ella se iban adhiriendo cegados por la Luz y todos iban siendo eliminados… uno a uno…

Pero entonces surgió de entre toda esa masa de zombies humanos al que se conoce como ¡Elficoman!. No parecía estar afectado por los rayos hipnóticos... y algunos lo empezaron a llamar "¡milagro!"... y todos supimos que él sería el superhéroe... Y todo gracias a las... ¡¡Superélficas 2000!!... las nuevas gafas de última generación que no dejarán que los rayos hipnóticos te afecten y que ya están disponibles en nuestras tiendas y grandes almacenes.”

- ¡¡¡Mamááááááá!!!.... ¡¡¡Quiero esas!!!
Este primer relato ha sido elaborado para 
el concurso de El Círculo de Escritores,
cuyo tema es Fantasía.
El segundo relato, lo podéis leer AQUI.


sábado, 21 de febrero de 2015

El fin del mundo

  
Se iba hacer de nuevo. No era la primera vez… Se habían reunido de nuevo y planeaban un nuevo comienzo tras el último final que tuvo el universo al contraerse. Comenzaba el debate de los incansables, que luchaban por seguir existiendo en una renovada y constante evolución y los que, hartos de un continuo ciclo repetitivo, pedían por un descanso eterno.

Y así hablaron:

- Uniremos todas esas almas esparcidas por el universo y las renovaremos en distintos mundos para los cuales cada una recibirá un elemento que se adapte mejor al entorno y volveremos a una tierra sin vida donde absorberemos su esencia y desparramaremos en ese mundo nuestro sueño. Así, quedará atada el alma a cada mundo en un intento de olvidar las sombras del pasado. La esencia de las cosas quedará grabada en todo, de forma que ninguna exista sin la otra y quedará cubierta toda su superficie de un manto de flora y fauna que permita recordar a las almas que no están solas…

- Pero la eternidad cubre un tiempo maldito, cuyo ánimo no mengua ni al final de los tiempos. Desesperanza es lo que habita en ese halo de anhelo por encubrir  las ilusiones que la mente humana creó hace ya tanto... y no veremos un mañana, ni un futuro cierto. Quizá haya que comenzarlo todo de nuevo… y volveremos a esa continua eventualidad de aciagos momentos que se entrecruzarán para volver a nacer el mismo día en el que nuestras formas adoptadas mueran y entre tanto, todo se cubrirá de oscuridad mientras cobramos la forma idónea para adaptarnos al mundo en el que apareceremos vivos... quizá, perdiendo una parte de lo que somos, y nuestra sombra será etérea y tan fugaz como inestable... el mundo  no será mundo... será un almacén lleno de datos corrompidos que habrá que resetear cuando alcancen su madurez... y así seguirá  siendo hasta el fin de los días conocidos...

Nuestra maldición será revivirlo una y otra vez, hasta que nuestras almas se desgasten y fluyan como polvo cósmico en un intento de retornar al pasado donde nunca debieron de ser liberadas de su esencia. Hasta entonces no conocerán descanso...

Y en el proceso de formación, nuestro mundo irá cayendo en la oscuridad y en tinieblas, que no nos permitirán caminar libres mientras tengamos forma efímera, pereciendo hasta que encontremos la libertad del alma, momento en el que abandonaremos su carne y tras lo cual, aunque miremos atrás, no reconoceremos lo que una vez vivimos.

- Quizá en esta ocasión la evolución alcance su máxima y las almas alcancen su plenitud, completándose el largo ciclo que venimos reviviendo desde hace tanto… quizá… eso debería bastar para intentarlo de nuevo. La espiritualidad del alma se hará mortal y por fin hallará la paz y el descanso eterno.

- Así será pues. Fragmentaremos el tiempo, y repartiremos lo que somos en los mundos. Sólo el que evolucione su ciclo completo encontrará el camino de regreso a lo que somos: las últimas voces de las conciencias del universo, que dormirán al fin y las almas que no lo consigan se renovarán de nuevo.


Y se hizo una gran bola de luz, cegándolo todo a su paso. Se borró la memoria y la cuenta empezó desde cero. El mundo cobró forma a escala humana y el estar vivo se hizo milagro.


Texto elaborado para 
el concurso de relatos "La última noche del mundo"
de El Círculo de escritores.


jueves, 15 de enero de 2015

La Antigua Biblioteca de Alejandría.


“Me encontré entonces, en medio de aquel océano de dudas, que tantas noches me habían quitado el sueño, llegando a veces al límite de casi abandonar el proyecto, - le explicaba a Alejandro- quizá lo más difícil de mi carrera… pero también sabía que si salía bien,  pasaría a la historia… Llegué a pensar mucho en la gran obra de ingeniería, que sin duda era costosa, pero además sabía que sería el centro de referencia cultural jamás construido… Y lo mejor de todo fue cuando pensé en el nombre que llevaría: Alejandría.

Sí, sin duda, el proyecto era grande y ambicioso, ya que no había reparado en gastos, por lo que quise que combinara jardines, salas de tertulias, bibliotecas, laboratorio,  siempre pensando en lugares donde los jóvenes aprendices como tú, pudiesen  adquirir conocimientos, referencias, experiencias… Y lo cierto es que me dije a mí mismo que este sería mi gran legado… y si el tiempo lo permite, mi hijo Filadelfo seguirá mi sueño…”

Ptolomeo se dirigía entusiasmado junto al joven Alejandro, que le escuchaba con asombro, hacia las puertas de la Gran Biblioteca. Por fin iba a mostrarle a su joven aprendiz las obras que ya casi estaban terminando de aquel glorioso proyecto, lo que durante tanto tiempo había sido un sueño y había dibujado tantas veces en su cabeza. Ahora, poco a poco iba tomando cuerpo.

“Alejandro, en esta Biblioteca entrarán obras de Grecia y Persia… de todos aquellos lugares que los navegantes sean capaces de visitar en sus rutas, así que no olvides nunca que aquí guardaremos nuestra historia.” - Ptolomeo suspiró profundamente y abrió la gran puerta.

Basado en la historia de la fundación de
la Antigua Biblioteca de Alejandría,
a comienzos del siglo III a. C. por Ptolomeo.
Este texto ha sido elaborado 

miércoles, 14 de enero de 2015

El monólogo de Gala


"Allí está de nuevo "el bárbaro", el que dice pretender mi mano. Yo, una romana de alta cuna, hija de Teodosio el Grande, hermana de Honorio y Arcadio... qué será de mí... con un destino tan oscuro… ¿seré utilizada para colocarle en la carrera de ascenso como candidato a emperador romano?, ¿seré usada para potenciar la economía de nuestros pueblos?… ¡que los dioses me lleven si mi destino es darle además un hijo a semejante engendro asesino de romanos!

Soy su cautiva desde el saqueo a Roma y desde que  le vi, no soporto su presencia, su mirada lasciva, sus costumbres tan bárbaras y extrañas…

Y sin embargo, mis esclavas me dicen que en verdad me ama…

Si mi destino es padecer, haré del suyo el mismo… si en verdad me ama, le haré sufrir lo indecible hasta que quede tan enajenado que ni su pueblo le reconozca y se sienta tan sólo y abandonado que le duela haber pisado suelo romano…

Y si alguna vez le amo, quieran mis dioses para mí un largo castigo, por caer en sus brazos, en la tentación de su mirada, en compartir ardorosamente el lecho que deposite en mí su semilla."

Basado en la historia de Ataúlfo, 
rey visigodo desde el 410 hasta el 415 
y Gala Placidia, hija, hermana y madre 
de emperadores romanos.
Texto elaborado para 
el concurso de "MICROLOVE II" 
de El Círculo de escritores.

domingo, 11 de enero de 2015

¿Qué pasó en la casa número 13?


Dentro en 3,2,1…

"A primera hora de la mañana, los vecinos cordobeses de Zuheros han encontrado a las puertas de la casa Número 13 lo que parece un holocausto. El único superviviente se encontró agazapado en estado de shock atrapado en el alfeizar de la ventana, con la cabeza ensangrentada entre los barrotes metálicos, los ojos perdidos y repitiendo insistentemente “sólo las almas que están preparadas pasan”.
El equipo forense jamás había visto unas heridas tan desconcertantes como aquellas. La calle estaba llena de cadáveres mutilados con la curiosidad de que el único que tenía restos de sangre era el superviviente.
Hoy los vecinos ya no están tranquilos y exigen al alcalde su dimisión ante la incompetencia por determinar lo que allí ha sucedido. Sienten miedo, sobre todo, porque ninguno de los cadáveres ha podido ser identificado, ya que ninguno es del pueblo.
La gran pregunta sigue en el aire ¿qué pasó en la casa número 13? Les informa María para el canal de noticias de Andalucía."

María se siente atraída por la puerta y se acerca a su ventana. El olor que desprende el pequeño vano la hace retroceder… “parece una boca con restos humanos…aggg

Miguel, el video-cámara acaba de ser testigo de algo espeluznante… María ha caído a sus pies, con la mirada perdida… Se acerca y sólo escucha un susurro… “Sólo las almas que están preparadas pasan”.

"Sólo las almas que están preparadas pasan".
Texto elaborado para el Reto nº8 de Territorio de Escritores
¿Qué pasó en la casa número 13?".
Fotografía de Javier Romera, alias Javi Coelho:

viernes, 19 de diciembre de 2014

El carpintero.

           

Sentado en el polvo, a un tiro de piedra de la puerta del establo, José el carpintero rezaba. Tenía que tomar una decisión y no comprendía porque el Señor, tantas veces generoso con su casa, le había puesto en un sendero tan duro. No era un mal hombre, o al menos eso esperaba, pero no estaba seguro de poder soportar la vergüenza que había caído sobre él. Su primera mujer, su querida Ana, se marchó con el Señor, dejándole solo en su vejez. No sin mucho meditarlo desposó a la joven María, porque no es bueno que un hombre no tenga esposa que cuide de su casa y sus bienes. Pero no podía imaginar que la muchacha, tan dulce e inocente que le había parecido, estuviera encinta de otro hombre.

¿Cómo iba él a creer lo que ella decía? Y sin embargo, había tenido sueños… No, no podía ser, era incluso blasfemo. Una locura. Y allí estaba tirado en el suelo, esperando a que su esposa diera a luz a un hijo adúltero y se preguntaba si se merecía todo aquello. Debía repudiarla. Era la única manera de mantener su honor y la dignidad de su casa. Le partía el corazón abandonar a la muchacha, a la que había querido como a una hija, pero debía proceder como un hombre justo, y la justicia exigía que la rechazara. No podía hacer otra cosa.

Se incorporó, lleno de peso en el corazón, y echó a andar esforzándose por no volver la vista atrás. Cada paso era como recorrer el mundo, pero era lo que había que hacer. Era su deber y su terrible carga.

Y de repente, el sonido más asombroso que hubiera escuchado nunca. El llanto del bebé le dejó clavado en el sitio. Con todo lo que había pasado no había pensado en el bebé, en que realmente había un bebé a punto de nacer. Y tenía buenos pulmones. ¡Había que ver cómo lloraba! Había nacido fuerte. Al llanto del recién nacido se sumaron las voces de las mujeres llamándole. ¿Le había ocurrido algo a María? ¿Estaba bien el bebé?

Sin saber muy bien como se encontró en la entrada del establo. En su interior, recostada sobre un lecho limpio se encontraba su esposa, con el bebé en sus brazos. Las dos mujeres que habían ayudado a María le hacían gestos para que se acercara, pero él estaba clavado en el umbral. No sabía que hacer, ni que decir, y entonces ella le miró, con esa mirada tierna que le conmovía el alma, y le sonrió. Y él se acercó.

El bebé estaba arrugado y enfadado, llorando, como todos los bebés cuando llegan al mundo. Una de las mujeres lo tomó de los brazos de María y lo depositó en los suyos. “Enhorabuena, José” dijo alegremente “Es un niño sano”. Iba a decir algo, pero entonces el bebé dejó de llorar, y muy serio, puso una de sus manitas en la dura manaza de él. Tiene manos fuertes, se dijo. Y el pensamiento hizo que algo se rompiera dentro de él. Manos de carpintero.

Miró a su esposa y miró al bebé que tenía en los brazos. El pequeño había abierto los ojos un poquito y parecía mirarle. Tenía la mirada de su madre. Y su sonrisa.

“Sí” artículo apenas. Cuando consiguió volver a hablar, lo hizo lleno de orgullo. “Sí”, sonrió, “Es mi Niño.”

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NOTA: Hace unos días, publiqué otro microrrelato con el nombre de "El establo". Este que acabáis de leer, lo ha escrito mi marido. Se nos ocurrió que podíamos escribir sobre el mismo tema, pero cada uno bajo su punto de vista. Y aquí os lo dejo, para que lo disfruteis como yo. Lo cierto es que nunca decepciona cuando se pone a escribir y por eso espero que esta colaboración no sea la última.

jueves, 18 de diciembre de 2014

El establo.

Fuente de la foto: http://www.entretantomagazine.com/2013/12/22/felices-natividades/

Asomado en la puerta contemplaba caer los copos que se habían empezado a cuajar. En aquellos momentos, la situación le llevó a pensar en lo piadoso que había sido el herrero,  quien se había compadecido de esa compañía: una mujer a punto de dar a luz y él, un viejo carpintero que no podía ofrecer más que unas manos desgastadas y arrugadas, lo que durante tanto tiempo habían sido el sustento familiar…

Las contracciones eran cada vez más fuertes y constantes. Su mujer era joven y fuerte, pero era tan evidente la inexperiencia… El momento que durante meses había temido se acercaba y eso le hizo perderse de nuevo en sus pensamientos. Pronto  le asaltaron las dudas y el miedo se apoderó de él...

Atrás habían dejado el mundo que conocían. No sabían que les depararía el futuro. ¿Encontraría trabajo?...  Si se hubieran decidido antes a partir, el parto no les habría cogido en mitad del camino. Se habían aventurado a abandonar su casa, sus clientes… la gente sabía quién era y conocían el trabajo que hacía y como lo hacía… ¡Pero si nunca le había faltado trabajo!

Llevaban durmiendo durante semanas a la intemperie y siempre al abrigo de la noche,  por culpa del éxodo que se había producido, a comer lo que buenamente podían pagar, a caminar largas y duras jornadas, que casi había olvidado qué se sentía bajo el techo que un día le cobijó junto a una buena lumbre encendida…

¿Qué podría ofrecerles? ¿Dónde podrían vivir? ¿Estarían seguros allí? Su intranquilidad ante el eminente parto le hizo olvidarse de preguntar al herrero dónde estaban. Se sentía tan desamparado que casi era desesperante pensar en tantas interrogantes. ¿Cómo saldrían adelante? ... y lo peor de todo, es que se sentía tan viejo y cansado…  Desde que se dio cuenta del avanzado estado de su mujer, no había pensado en lo difícil de esa situación…  la angustia le consumía por momentos y cerró los ojos por un instante, en un vano intento por aliviar esa pesadumbre que le envolvía en esa noche fría… y de pronto, el llanto de un bebé le hizo volver a la realidad. Las dudas desaparecieron, el miedo se disipó… ¿Era su hijo el que lloraba? Se acercó a su mujer y los contempló mientras las lágrimas le empezaban a caer por las mejillas… ¡La vida le había traído hasta un establo donde acaba de sentirse padre de la criatura más bonita que jamás habían contemplado sus ojos! El bebé intentaba agitarse en los brazos de su madre como si quisiera darle alcance… Ya nada importaba. Sus pensamientos se evaporaron al instante. Esa cara angelical le había removido algo tan dentro que no supo cómo, pero en ese momento se comería el mundo entero si hacía falta. Su hijo ya había llegado y eso era lo más grande que sentía en su corazón. Las ganas de luchar por la vida le envolvieron sólo con oír ese llanto. Y sintió que ya nada sería igual.

Fuera seguía nevando. Pronto el eco del llanto atrajo a los lugareños, quienes se acercaban a conocer al pequeño y entre la gente que se había congregado, tres figuras se deslizaron hacia el establo, depositando a los pies del recién nacido, oro, incienso y mirra.

"El establo".
Elaborado para Reto "Especial Cuentos de Navidad" de Territorio de Escritores"


¡MUCHAS GRACIAS!

¡MUCHAS GRACIAS!
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