Sólo me hizo falta echar un pie tras otro para caminar... y comencé a andar... mirando a la altura del cielo y esperando su cambio con la aparición de alguna nube o algún pájaro volando... el resto, el aire en su suave movimiento me hizo cerrar los ojos... y entonces empecé a soñar...
El olor de la tierra pronto empezó a llegar, las ramas abatiéndose pelean por asomar a la luz natural, los insectos escurriéndose del mundo a mi caminar, el tenue canto que algún pájaro logra entonar va acercándome a la realidad y en un momento muy pequeño, descubro sin más, que el mundo paró de respirar... mi camino se hizo finito... las sensaciones habían despertado... el corazón galopaba de entusiasmo... y sólo en ese fugaz momento, de nuevo la vida de todos se puso otra vez a caminar...
El mundo nos ofrece muchas maravillas que la mayor parte de las veces no queremos mirar y el mejor ejercicio para el alma es dejarla escuchar...
Tablas de Daimiel, Ciudad Real
Tablas de Daimiel, Ciudad Real
Tablas de Daimiel, Ciudad Real
Pantano de Gasset, Ciudad Real
Pantano de Gasset, Ciudad Real
Castillo de Calatrava, Ciudad Real
Castillo de Calatrava, Ciudad Real
Castillo de Calatrava, Ciudad Real
Al final de cada tarde, se despierta la mejor luz natural con la que los sentidos se estimulan y dejan al alma contemplar las bellezas que de la tierra surgen... son momentos para admirar.