Como los gestos, están las miradas, que sin voz expresan en su silencio todo un gorgoteo de emociones... quizás porque son el espejo del alma...
Las hay tiernas, emocionadas, divertidas, que duermen, enfadadas... incluso "hay miradas que matan" -como se suele decir en España-...
Una mirada que me atrajo desde que mis ojos se posaron en ella, y que un hilo transparente parecía tirar de mí... no podía dejar de observarla y aún después de algún tiempo, sigo viándola en mi memoria tal cual la recuerdo... sólo sé que, hipnotizada, alcé la cámara para captarla y mi dedo hizo el resto...
Animales de la Granja-Escuela de Ciudad Real.
Otras miradas, las de la nostalgia... las que buscan con ojos perdidos en el mar, el recuerdo de alguien, de algo o de su propia tierra, como el caso que me ocupa más abajo, añorando familia y tierra, su mirada viaja allende los mares...
Gloria y su mirada a Ecuador.
Hay miradas que te miran y las sostienes como una competición a ver quien gana... y en esta, descubrí algunas de esas miradas... entre rejas y barrotes su curiosidad atraía la mía... quizás si yo no hubiera estado al otro lado... su mirada hubiera sido diferente... evidentemente, yo tuve que bajar la mía...
Animales de la Granja-Escuela de Ciudad Real.
Hay otras miradas que viajan al pasado y abren sus puertas al conocimiento, capturando tiempo pasado y registrándolo en el presente como deleite a otros ojos que no lo vieron en el mismo momento en el que yo lo observaba...
Mi mirada al Castillo de Calatrava.
Una mirada cuya curiosidad araña mi ego y lo arrastra a desubrir cuál es la intencionalidad que tiene... miradas que aunque parecen iguales, son diferentes...
Animales de la Granja-Escuela de Ciudad Real.
Una mirada triste, rutinaria, ahogada en un cuerpo que habita en el mundo animal...
Animales de la Granja-Escuela de Ciudad Real.
¿Y mi mirada?... la que descubro observando tras mi objetivo cuyo horizonte se abre como un eco y que se apaga en el momento en el que mi dedo clikea el botón de mi cámara de fotos... Es el momento perfecto que queda para el recuerdo.
Mi mirada sobre Las Tablas de Daimiel.