Cada vez que inunda las ventanas de mis ojos
me pierdo en Mi mundo.
Donde el verde crece,
el blanco sopla,
y el negro embellece...
donde lo más tierno se comparte,
donde la ilusión no se pierde,
donde el amor es infinito...
Mi mundo... tan grande
que me sobra hasta el cuerpo,
donde vuelo tan alto,
que ni el vértigo me puede...
Mi mundo... al que accedo solamente
en la paz que alcanzo
cuando camino sobre la tierra firme del mundo
que no me pertenece.
Y solo entre el mundo y Mi mundo,
mis ojos y mi mente
forman ese espejo que los siente.
Nota: Todas las fotografías pertenecen a las vistas que se pueden observar desde lo alto del Castillo de Calatrava, en Ciudad Real.













